Seven Costanza

"Yo me voy. Declaren la huelga general" Lorenzo Miguel, 24 de marzo de 1976, mientras se olvidaba el saco.


Sin título

Hace unos días murió Anibal M. Vinelli.
Samurai Jack publicó un post en Barra de seriales elogiándolo. Lo entiendo desde la cuestión afectiva, pero me impresionó que para elogiarlo tuvo que irse a las columnas de Vinelli en Humor de hace 25, 30 años. Es verdad, Vinelli escribió durante el proceso notas muy valientes sobre la censura por las que corrió riesgo su vida. La sección "Corte y confección".
Pero el problema de Vinelli (Vinelli crítico, como persona no puedo opinar porque nunca hablé con él, dicen que era buena gente) es que después se dedicó a dormir la siesta en Clarín.


Y la siesta era su característica más notoria y notable como crítico. Era famoso por quedarse dormido siempre en las "privadas", esos eventos en los que están no menos de 10 de las 100 personas más desagradables de la ciudad, y en los que se escuchan frases como "La película una mierda, pero el catering era excelente".
Pero Vinelli no sólo dormía, sino que también roncaba a un volumen que hacía parecer a los Dead Kennedys como una banda de Bossa Nova. Tuve la suerte de sentarme delante suyo en Río místico de Eastwood, película que nunca olvidaré por los cavernosos ruidos que acompañaron su banda sonora.

Algo le pasó a sus notas en algún momento de los '80, lo que es bastante normal en periodismo (y supongo que en todos lados), el tipo se cansó de escribir, de ver películas, y empezó a hacer chorizos. Y el prestigio obtenido le alcanzó para seguir viviendo de las rentas simbólicas de aquella nota tan jugada de 1980.
Roberto Pagés dijo alguna vez, no me acuerdo si sobre él o sobre RGO (pero se aplica a ambos), que escribía con papel carbónico. Y sus notas eran así, iguales las unas a las otras. Varios párrafos para la sinopsis (que parecía sacada directamente de la gacetilla), otro para los rubros técnicos, otro para los actores, algo sobre la carrera del director si era conocido y un final con un par de adjetivos. El problema no era que estaba escribiendo en Clarín y ahí no se puede profundizar mucho, el problema era que no tenía ninguna intención de contradecir la línea de mediocridad promedio del diario.
Pero en una sección donde escribían RGO o Scholz, bueno, lo de Vinelli no parecía tan grave. De última no irritaba, tan solo era aburrido. La veta emotiva de Scholz crea maravillas como este cierre de la necrológica de Vinelli "Si Woody Allen te hubiera conocido, Aníbal, hoy escribiría el más triste de sus guiones". No Pablo O., Woody escribió el más triste de sus guiones sobre Primo Levi (Crímenes y pecados). Del lirismo de RGO mejor no hablar, para hacerle justicia a la prosa del hombre que durante años tuvo el peor castellano del Grupo Clarín, hace falta un espacio, un tiempo y un talento de los que no dispongo. En ese contexto, las notas de Vinelli eran el mal menor.

La frase que cita Samurai en su post "muchachos, peor es trabajar", se puede leer como una confesión del propio Vinelli, porque si algo no tenían sus críticas era trabajo. Se notaba que las despachaba en 15 minutos y ponía lo primero que se le cruzaba por la cabeza. No tiene nada de malo la técnica, a menos que primero siempre se te crucen por la cabeza obviedades.

Bueno, se murió. Tiene que ser muy triste para su familia, sus amigos. Pero eso no mejora sus notas.

2 Comments

2 Responses to “Sin título”

  1. # Anonymous Anónimo

    me guié por el link hasta la barra de cereales. O bien es un lector muy oblicuo, o bien mira desde unos anteojos que yo no uso.
    vinelli sabio? Apenas un viejo gordo y simpático que alguna vez en la vida la pego escribiendo de cine. poco y nada.  

  2. # Anonymous Anónimo

    Era malísimo Vinelli. No estoy de acuerdo con el post, era peor que Scholz.  

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