Sube el riesgo país
Published by Seven on 30.6.06 at 18:18.
---------- Forwarded message ----------
From: Marcia Lagunez
Date: 30-Jun-2006 18:00
Subject: Quememos la cervecería Munich
To: Seven
Voy a lanzarme a hacer un análisis rápido, antes de partir de la peluquería (pensaba cortarme luego de que Argentina salga campeón, pero en fin, se me adelantó).
Pueden verter estos conceptos en Seven. El Copyright es libre, siempre que se cite la fuente:
Riquelme acabó el mundial a su ritmo: reemplazado a mitad del segundo tiempo del partido decisivo donde debía brillar. Falló en el que debía ser SU mundial. El personaje más insultado en la SubSede SanTelmo.
Entre lo bueno: Ayala es una fiera. Masche también. Y Carlitos Tevez también. Argentina tiene uno en cada línea. La pena es que Ayala no creo que tenga más mundiales... de todos modos Milito mostró que puede ser el titular y llegamos a Sudráfrica con jugadores buenos. Riquelme tampoco debería tener más mundiales, y supongo que quizás tampoco Sorín, que en este mundial falló: no pesó en el ataque más que con centros, y no funcionó en la marca. Cambiasso es otro que no logró plasmar. Un sólo partido bien y si hay en el medio, pierde el lugar con Masche por goleada. Este muchacho Cruz que vuelva a la jardinería. Saviola puede acompañar de suplente el próximo mundial. Y esperemos que estalle de una vez Messi, aunque hoy no pareció muy enganchado con esto de alentar desde el banco...
el resto, como diría Ariel desde su participación en el blog de la gente de Treblinka: "es una cagada".
--
Comuníquese; publíquese; y, archívese:
"Lo que nos mata es el impresionismo sociologizante" "Seven deportista" 1 Comments
From: Marcia Lagunez
Date: 30-Jun-2006 18:00
Subject: Quememos la cervecería Munich
To: Seven
Voy a lanzarme a hacer un análisis rápido, antes de partir de la peluquería (pensaba cortarme luego de que Argentina salga campeón, pero en fin, se me adelantó).
Pueden verter estos conceptos en Seven. El Copyright es libre, siempre que se cite la fuente:
Riquelme acabó el mundial a su ritmo: reemplazado a mitad del segundo tiempo del partido decisivo donde debía brillar. Falló en el que debía ser SU mundial. El personaje más insultado en la SubSede SanTelmo.
Entre lo bueno: Ayala es una fiera. Masche también. Y Carlitos Tevez también. Argentina tiene uno en cada línea. La pena es que Ayala no creo que tenga más mundiales... de todos modos Milito mostró que puede ser el titular y llegamos a Sudráfrica con jugadores buenos. Riquelme tampoco debería tener más mundiales, y supongo que quizás tampoco Sorín, que en este mundial falló: no pesó en el ataque más que con centros, y no funcionó en la marca. Cambiasso es otro que no logró plasmar. Un sólo partido bien y si hay en el medio, pierde el lugar con Masche por goleada. Este muchacho Cruz que vuelva a la jardinería. Saviola puede acompañar de suplente el próximo mundial. Y esperemos que estalle de una vez Messi, aunque hoy no pareció muy enganchado con esto de alentar desde el banco...
el resto, como diría Ariel desde su participación en el blog de la gente de Treblinka: "es una cagada".
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"Lo que nos mata es el impresionismo sociologizante" "Seven deportista" 1 Comments
¿Qué salió mal Wolfgang?
Published by Seven on 15.6.06 at 19:10.
Poseidón no va, macho, no va.
Ya en Una tormenta perfecta a Petersen le sobraban cinco minutos y por ellos se perdió de conseguir su obra maestra, y la película más importante de Hollywood de Los imperdonables de Clint a esta parte. Cinco minutos, quizás diez, de extorsión sentimental (en su variante familiera), la enfermedad que destroza todo lo que Petersen filma. Igual Una tormenta perfecta tenía personajes, tiene emoción, una descripción muy fina de los working class del mar, del amor de esos tipos por lo que hacían y, sobre todo, tenía la capacidad de transmitir la pequeñez del hombre frente a la naturaleza desatada. Épica pura.
Bueno, en Poseidón el ex amici Wolfgang agarró esos fragmentos desafortunados y los convirtió en 97 minutos de lágrima tramposa. Que la parejita que se va a casar, que el padre de la chica de la parejita, que la latina morocha, buena y creyente (Mia Maestro) de polizona en el barco para poder ir a NY a visitar a su hermanito enfermo, que la madre soltera o divorciada con su hijito, que el componente de comedia bonachón que muere a la primera de cambio, que...
Gente, dejen de lloriquear que es una película de aventuras.
Lo peor, lo realmente grave señores señoras señoritas, es que EL héroe sea Josh Lucas y no Kurt Russell. Se sabe, salvo algún desagradable por ahí (a quien el Dios de los guionistas suele despachar a peor mundo bien rápido), en las películas catástrofes todos son héroes y saben morir con valor. Pero EL héroe es uno. Así de injusto es el mundo. Pero más injusto es que ese rol le corresponda (por una cuestión de edad) a otro que no sea Kurt. Igual todo bien con Josh Lucas. Es simpático, tiene cierto carisma y la barbita de dos días le queda muy bien. Pero Kurt es incomparable. Dos palabras: La cosa.
Punto, se acabó la discusión
Hollywood era un lugar más decente cuando (de pie) John Wayne, sesentón y con un cáncer morfándole el estómago y el pulmón, era el protagonista que boleteaba sin dudar a los malos y, ya que estaba, se encargaba de consolar a la dama (indefectiblemente 30 años menor que él). Las leyes de la verosimilitud no importan un carajo si tenés a un Wayne, a un Kurt, a un Clint, a un Costner. Es esa cosa fea que le hicieron a Costner en Dicen por ahí, competir con Mark Ruffalo por Jennifer Aniston y encima perder. Ruffalo es un muy buen actor, pero no puede medirse con el mito. Costner encarnó a varios de los mitos más importantes del cine yanqui, y dio la talla (JFK, Robin Hood, Elliot Ness, etc). De pocos actores se puede decir lo mismo. Por ejemplo de Clint que, como William Munny, empapado y muerto de frío, sin haber disparado un tiro en años, entró a ese bar roñoso y mató sin inmutarse a ocho, diez personas. Y ya todos sabíamos, apenas él puso un pie en ese bar lleno de enemigos armados, que los otros eran hombres muertos. No porque el guión lo dijera, sino por la fuerza del mito revivido por esa estrella.
¿A alguien le parece que Josh Lucas o Mark Ruffalo puede igualar eso?
Petersen tiene una especie de locura por los medios de transporte. Como nos comentó por línea privada Sunday Pear, "Wolfgang Petersen va a hacer una peli sobre el 60 que va por colectora. Air Force One meets Un día de furia. Va a ser con Gael"
Por suerte Poseidón termina rápido.
PD: Salvo Twister, que convirtió las catástrofes en peripecias a sortear por los aventureros que se divertían con los vientos y Una tormenta perfecta que era otra cosa, hay que decirlo: el cine catástrofe es una mierda.
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"cine y otras pavadas artisssssticassss" 0 Comments
Ya en Una tormenta perfecta a Petersen le sobraban cinco minutos y por ellos se perdió de conseguir su obra maestra, y la película más importante de Hollywood de Los imperdonables de Clint a esta parte. Cinco minutos, quizás diez, de extorsión sentimental (en su variante familiera), la enfermedad que destroza todo lo que Petersen filma. Igual Una tormenta perfecta tenía personajes, tiene emoción, una descripción muy fina de los working class del mar, del amor de esos tipos por lo que hacían y, sobre todo, tenía la capacidad de transmitir la pequeñez del hombre frente a la naturaleza desatada. Épica pura.
Bueno, en Poseidón el ex amici Wolfgang agarró esos fragmentos desafortunados y los convirtió en 97 minutos de lágrima tramposa. Que la parejita que se va a casar, que el padre de la chica de la parejita, que la latina morocha, buena y creyente (Mia Maestro) de polizona en el barco para poder ir a NY a visitar a su hermanito enfermo, que la madre soltera o divorciada con su hijito, que el componente de comedia bonachón que muere a la primera de cambio, que...
Gente, dejen de lloriquear que es una película de aventuras.
Lo peor, lo realmente grave señores señoras señoritas, es que EL héroe sea Josh Lucas y no Kurt Russell. Se sabe, salvo algún desagradable por ahí (a quien el Dios de los guionistas suele despachar a peor mundo bien rápido), en las películas catástrofes todos son héroes y saben morir con valor. Pero EL héroe es uno. Así de injusto es el mundo. Pero más injusto es que ese rol le corresponda (por una cuestión de edad) a otro que no sea Kurt. Igual todo bien con Josh Lucas. Es simpático, tiene cierto carisma y la barbita de dos días le queda muy bien. Pero Kurt es incomparable. Dos palabras: La cosa.
Punto, se acabó la discusión
Hollywood era un lugar más decente cuando (de pie) John Wayne, sesentón y con un cáncer morfándole el estómago y el pulmón, era el protagonista que boleteaba sin dudar a los malos y, ya que estaba, se encargaba de consolar a la dama (indefectiblemente 30 años menor que él). Las leyes de la verosimilitud no importan un carajo si tenés a un Wayne, a un Kurt, a un Clint, a un Costner. Es esa cosa fea que le hicieron a Costner en Dicen por ahí, competir con Mark Ruffalo por Jennifer Aniston y encima perder. Ruffalo es un muy buen actor, pero no puede medirse con el mito. Costner encarnó a varios de los mitos más importantes del cine yanqui, y dio la talla (JFK, Robin Hood, Elliot Ness, etc). De pocos actores se puede decir lo mismo. Por ejemplo de Clint que, como William Munny, empapado y muerto de frío, sin haber disparado un tiro en años, entró a ese bar roñoso y mató sin inmutarse a ocho, diez personas. Y ya todos sabíamos, apenas él puso un pie en ese bar lleno de enemigos armados, que los otros eran hombres muertos. No porque el guión lo dijera, sino por la fuerza del mito revivido por esa estrella.
¿A alguien le parece que Josh Lucas o Mark Ruffalo puede igualar eso?
Petersen tiene una especie de locura por los medios de transporte. Como nos comentó por línea privada Sunday Pear, "Wolfgang Petersen va a hacer una peli sobre el 60 que va por colectora. Air Force One meets Un día de furia. Va a ser con Gael"
Por suerte Poseidón termina rápido.
PD: Salvo Twister, que convirtió las catástrofes en peripecias a sortear por los aventureros que se divertían con los vientos y Una tormenta perfecta que era otra cosa, hay que decirlo: el cine catástrofe es una mierda.
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cross a la mandíbula y Seven besa la lona
Published by Seven on 14.6.06 at 18:18.
Lucas Guagnini, el autor de la nota que criticamos acá, se enojó con bastante razón y respondió así:
Lucas Guagnini dijo...
Estimada Seven
Lamento que no hayas entendido en lo más mínimo el comentario. En tu perfil no aparece otra cosa que tu sexo, pero me permito atribuir tu falta de sutileza a un pecado de juventud.
Me atribuís terror a que "los gronchos un día se cansen y se dediquen en masa a distanciar cabezas de sus respectivos cuerpos". ¿De qué frase de mi texto desprendés semejante locura?
La verdad es que la columna trata sobre el problema de los valores. Los valores los tienen personas. Qué significa una vida para alguien que, no en masa, sino en forma totalmente personal y efectiva, dispara a otro porque huye. La distancia entre ricos y pobres hoy no solo se expresa en bienes, sino en valores. De un lado algunos profesan valores que toleran la pobreza extrema sin afectar su moral. Del otro algunos tienen valores que sentencian a muerte al que huye. Es un contraste fuerte que merece ser pensado, ¿no? Lo que digo, en forma crítica, es que solo lo pensamos cuando hay un muerto. Y hago ver que el sustento de esa acción es un valor y no una "sed de sangre" como de vuelta me atribuís sin fundamentos. En cambio, sí hablo del "instinto de huir".
Y lo que propongo es que, en lugar de tener miedo a las consecuencias de esa distancia, pensemos ese valor del otro, que en este caso es el de vengar su fracaso con la vida.
Por otra parte, hablás de que en realidad pudo tratarse de un acto "pragmático" para conseguir el botín: un acto pragmático para tal fin sería disparar veinte tiros al motor, las ruedas y al que maneja de frente y de atrás. Otro sería cruzar el segundo auto que tenían de apoyo y hacerlo chocar. Otro sería seguirlo e interceptarlo. Otro sería, después de disparar ver como choca e ir a agarrar el dinero. Pero disparar un solo tiro, apuntando al cuerpo y de frente es una venganza. A diferencia de lo que presumo es pura especulación tuya, yo me baso en experiencia concreta: con trece años de calle haciendo periodismo, estuve en media docena de cárceles hablando con presos, entrevisté a varios delincuentes y te aseguro que para ellos el que se rebela ante un arma es un "insolente" que merece la muerte. Propongo pensar sobre eso, en lugar de, como hacés vos, pensar que tienen nuestros valores que se basan en el pragmatismo de conseguir la ganancia con el medio más efectivo, solo que ellos fuera de la ley. Si pensás que a ellos los mueve el pragmatismo, es que no estás pensando en ellos, estás pensando en vos.
En cuanto a la plusvalía, creo que estás un poco confundida teóricamente. Si un ladrón roba la plusvalía de otro, y hace esto sistemáticamente y como trabajo, también genera una plusvalía. No hablamos acá de dos pibes marginales que salieron de caño porque ya se cansaron de caminar sin conseguir laburo o porque aborrecen a la sociedad o porque nunca tuvieron oportunidad de nada. Hablamos de cinco hombres con dos autos que "compraron" un dato y tendieron una emboscada. Profesionales del delito. Si se llevan la plata, ¿no hay plusvalor allí? No son los explotados rebelándose ante los explotadores. Tampoco es un robo revolucionario para ser repartido. Sabés cuál es el gasto que, con orgullo describe un ladrón de ese perfil: merca y putas. No lo juzgo, pero no parece ser precisamente una redistribución de la riqueza sino una transferencia del lujo.
Finalmente te aclaro que yo, como empleado, genero plusvalor y no lo acumulo: en todo caso lejos de estar tranquilo con lo que pueda ahorrar entregando mi cuerpo a otro, no recurro a matar para cambiar la situación. Pero además, vos describís al otro generando el suyo con un arma, y deberías decir "con la vida de los demás". No es lo mismo llevar un arma que llevarse una vida. Hasta los que intentaron hacer la revolución -y no robar a la dueña de un boliche- tuvieron dilemas éticos ante el acto de matar para triunfar.
Es lindo y fácil criticar. Es bueno y difícil pensar.
Creo que la que quedó cerca de radio 10 fuiste vos: dijiste cosas sin sustento ni profundidad y mostraste mucho prejuicio. Esos son valores que en los que te mostraste coincidente con ellos, aunque vos creas que sos "políticamente correcta" y que "ellos son de derecha".
Te saluda
Lucas Guagnini
Aclaración: Seven respondió en los comments de este post. Tanto Lucas Guagnini como quién quiera, siéntanse libres de seguir la discusión acá.
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"Lo que nos mata es el impresionismo sociologizante" 6 Comments
Lucas Guagnini dijo...
Estimada Seven
Lamento que no hayas entendido en lo más mínimo el comentario. En tu perfil no aparece otra cosa que tu sexo, pero me permito atribuir tu falta de sutileza a un pecado de juventud.
Me atribuís terror a que "los gronchos un día se cansen y se dediquen en masa a distanciar cabezas de sus respectivos cuerpos". ¿De qué frase de mi texto desprendés semejante locura?
La verdad es que la columna trata sobre el problema de los valores. Los valores los tienen personas. Qué significa una vida para alguien que, no en masa, sino en forma totalmente personal y efectiva, dispara a otro porque huye. La distancia entre ricos y pobres hoy no solo se expresa en bienes, sino en valores. De un lado algunos profesan valores que toleran la pobreza extrema sin afectar su moral. Del otro algunos tienen valores que sentencian a muerte al que huye. Es un contraste fuerte que merece ser pensado, ¿no? Lo que digo, en forma crítica, es que solo lo pensamos cuando hay un muerto. Y hago ver que el sustento de esa acción es un valor y no una "sed de sangre" como de vuelta me atribuís sin fundamentos. En cambio, sí hablo del "instinto de huir".
Y lo que propongo es que, en lugar de tener miedo a las consecuencias de esa distancia, pensemos ese valor del otro, que en este caso es el de vengar su fracaso con la vida.
Por otra parte, hablás de que en realidad pudo tratarse de un acto "pragmático" para conseguir el botín: un acto pragmático para tal fin sería disparar veinte tiros al motor, las ruedas y al que maneja de frente y de atrás. Otro sería cruzar el segundo auto que tenían de apoyo y hacerlo chocar. Otro sería seguirlo e interceptarlo. Otro sería, después de disparar ver como choca e ir a agarrar el dinero. Pero disparar un solo tiro, apuntando al cuerpo y de frente es una venganza. A diferencia de lo que presumo es pura especulación tuya, yo me baso en experiencia concreta: con trece años de calle haciendo periodismo, estuve en media docena de cárceles hablando con presos, entrevisté a varios delincuentes y te aseguro que para ellos el que se rebela ante un arma es un "insolente" que merece la muerte. Propongo pensar sobre eso, en lugar de, como hacés vos, pensar que tienen nuestros valores que se basan en el pragmatismo de conseguir la ganancia con el medio más efectivo, solo que ellos fuera de la ley. Si pensás que a ellos los mueve el pragmatismo, es que no estás pensando en ellos, estás pensando en vos.
En cuanto a la plusvalía, creo que estás un poco confundida teóricamente. Si un ladrón roba la plusvalía de otro, y hace esto sistemáticamente y como trabajo, también genera una plusvalía. No hablamos acá de dos pibes marginales que salieron de caño porque ya se cansaron de caminar sin conseguir laburo o porque aborrecen a la sociedad o porque nunca tuvieron oportunidad de nada. Hablamos de cinco hombres con dos autos que "compraron" un dato y tendieron una emboscada. Profesionales del delito. Si se llevan la plata, ¿no hay plusvalor allí? No son los explotados rebelándose ante los explotadores. Tampoco es un robo revolucionario para ser repartido. Sabés cuál es el gasto que, con orgullo describe un ladrón de ese perfil: merca y putas. No lo juzgo, pero no parece ser precisamente una redistribución de la riqueza sino una transferencia del lujo.
Finalmente te aclaro que yo, como empleado, genero plusvalor y no lo acumulo: en todo caso lejos de estar tranquilo con lo que pueda ahorrar entregando mi cuerpo a otro, no recurro a matar para cambiar la situación. Pero además, vos describís al otro generando el suyo con un arma, y deberías decir "con la vida de los demás". No es lo mismo llevar un arma que llevarse una vida. Hasta los que intentaron hacer la revolución -y no robar a la dueña de un boliche- tuvieron dilemas éticos ante el acto de matar para triunfar.
Es lindo y fácil criticar. Es bueno y difícil pensar.
Creo que la que quedó cerca de radio 10 fuiste vos: dijiste cosas sin sustento ni profundidad y mostraste mucho prejuicio. Esos son valores que en los que te mostraste coincidente con ellos, aunque vos creas que sos "políticamente correcta" y que "ellos son de derecha".
Te saluda
Lucas Guagnini
Aclaración: Seven respondió en los comments de este post. Tanto Lucas Guagnini como quién quiera, siéntanse libres de seguir la discusión acá.
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¿Estigmatizar yo, señor? No, señor
Published by Seven on 7.6.06 at 03:53.
Hay personas aterrorizadas con que los gronchos un día de estos se cansen y se dediquen en masa a distanciar cabezas de otros de sus respectivos cuerpos. Por eso necesitan exorcizar sus miedos más primarios en micro columnas de opinión de Clarín. Como hoy, Lucas Guagnini
(primero la columna de Guagnini, después Seven comenta)
Valores
Lucas Guagnini
lguagnini@clarin.com
Escapar de un asalto es algo tan instintivo como peligroso. El código no escrito de los ladrones dice: víctima que huye, víctima que debe morir. Y disparan a matar aunque sepan que así no necesariamente lograrán llevarse el dinero, además de que arriesgarán su huida y convocarán a la mirada de los testigos. Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso". Son valores tan dramáticamente distintos a los de la ciudad civilizada y cosmopolita, cuyos habitantes juegan al golf o hacen ciclismo, que solo resultan tangibles cuando matan.
"Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso"", escribió Guagnini.
También puede ser que "robar una vida" funcione como una manera más pragmática de intentar que esa persona no se escape con los 26 mil pesos. Columnas como esta generan poco a poco el mito de un sector social sediento de sangre, que mata por placer y no porque, para ellos, perder las 26 lucas sea mucho más grave que para quienes podemos tenerlas encima sin que nuestro robo (plusvalía) implique llevar armas.
Estamos a un paso de Radio 10. Paso que hoy Radio 10 franqueó sin inmutarse al leer al aire, en el programa de Longobardi, esta nota como ejemplo del miedo que nos dan "los violentos".
Ahora llega el momento de la polémica en este subcomité revolucionario porque una de nuestras integrantes, Marcia Lagunez, también leyó a Guagnini y no está de acuerdo con Seven. Según ella el artículo no es un lamento de la clase media aterrorizada, sino "que habla de la distancia entre uno que puede fantasear con jugar al golf (la clase media) y quienes están tan jugados que su fantasía puede ser cargarse tipos."
Un poco de esto, un poco de aquello, respondería Abraham Simpson
--
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"No lea a los columnistas políticos. Seven lo hace por usted" 8 Comments
(primero la columna de Guagnini, después Seven comenta)
Valores
Lucas Guagnini
lguagnini@clarin.com
Escapar de un asalto es algo tan instintivo como peligroso. El código no escrito de los ladrones dice: víctima que huye, víctima que debe morir. Y disparan a matar aunque sepan que así no necesariamente lograrán llevarse el dinero, además de que arriesgarán su huida y convocarán a la mirada de los testigos. Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso". Son valores tan dramáticamente distintos a los de la ciudad civilizada y cosmopolita, cuyos habitantes juegan al golf o hacen ciclismo, que solo resultan tangibles cuando matan.
"Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso"", escribió Guagnini.
También puede ser que "robar una vida" funcione como una manera más pragmática de intentar que esa persona no se escape con los 26 mil pesos. Columnas como esta generan poco a poco el mito de un sector social sediento de sangre, que mata por placer y no porque, para ellos, perder las 26 lucas sea mucho más grave que para quienes podemos tenerlas encima sin que nuestro robo (plusvalía) implique llevar armas.
Estamos a un paso de Radio 10. Paso que hoy Radio 10 franqueó sin inmutarse al leer al aire, en el programa de Longobardi, esta nota como ejemplo del miedo que nos dan "los violentos".
Ahora llega el momento de la polémica en este subcomité revolucionario porque una de nuestras integrantes, Marcia Lagunez, también leyó a Guagnini y no está de acuerdo con Seven. Según ella el artículo no es un lamento de la clase media aterrorizada, sino "que habla de la distancia entre uno que puede fantasear con jugar al golf (la clase media) y quienes están tan jugados que su fantasía puede ser cargarse tipos."
Un poco de esto, un poco de aquello, respondería Abraham Simpson
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Fontevecchia's Dream
Published by Seven on 6.6.06 at 16:03.
Qué raro es Perfil.

Mezcla una posición política en apariencia Liberal en contra de las presiones políticas del gobierno de turno y una exaltación del profesionalismo periodístico aséptico; con denuncias no investigadas, titulares catástrofe que venden mercadería podrida que después la nota no corrobora y, sobre todo, romper todo código ético posible a la hora de pegarle a sus enemigos de turno. Ejemplo perfecto son las notas sobre la vida privada de Cristina, y una inolvidable firmada por Javier Calvo sobre intimidades de la hermana de la señora K que tiene problemas de salud mental (persona que no tiene cargo en el gobierno y que eligió no tener figuración pública). Todas cosas que van en contra de la profesión de fe Liberal que Fontevecchia hace cada domingo. Llama la atención la distancia entre las pretensiones del medio y los resultados de la aplicación práctica de esas pretensiones.
Esto sumado a un esquema de: Pocos periodistas estrella muy bien pagos para que hagan de front mans, y muchos periodistas rasos cobrando dos mangos para que llenen las hojas del semanario con notas muy poco trabajadas y por lo general con nada de texto cada una. Habría que agregar que las columnas de los famosos no tienen mucho más nivel que las de los ignotos. Dos palabras: Nancy Pazos.
Es al parecer la enseñanza que sacaron del fracaso del anterior Perfil, un diario con periodistas bien o muy bien pagos, pero que tenía un esquema más europeo, con notas tirando a analíticas, menos espectaculares y con una relación con el lector más distante. Era, hay que decirlo, aburridísimo. Ahora es un diario que se declama heredero del anterior y se cree Le Monde, pero tiene los Standards ético-estilísticos de la revista Noticias
Como nos dijo un amigo británico, qué se puede esperar de un diario en el que el hombre fuerte es Edi Zunino. Periodista que no sólo escribe notas irrelevantes domingo a domingo, sino que pudo pasar sin trauma visible de censor ultrakirchnerista en TXT hasta hace un año, a opositor de la primera hora con Fontevecchia pocos meses después.
Pero no seamos injustos. Perfil posibilitó un milagro y La Argentina toda lo celebra: Jorge Lanata no empezó su columna de esta semana con, al menos, un epígrafe. Recemos para que se repita. Entre decenas de epígrafes lanatescos para recordar, la semana anterior nos había iluminado con una cita muy muy original del 18 Brumario que nunca nadie repitió como farsa; ni mucho menos como parodia; ni como, abominación, comedia.
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Mezcla una posición política en apariencia Liberal en contra de las presiones políticas del gobierno de turno y una exaltación del profesionalismo periodístico aséptico; con denuncias no investigadas, titulares catástrofe que venden mercadería podrida que después la nota no corrobora y, sobre todo, romper todo código ético posible a la hora de pegarle a sus enemigos de turno. Ejemplo perfecto son las notas sobre la vida privada de Cristina, y una inolvidable firmada por Javier Calvo sobre intimidades de la hermana de la señora K que tiene problemas de salud mental (persona que no tiene cargo en el gobierno y que eligió no tener figuración pública). Todas cosas que van en contra de la profesión de fe Liberal que Fontevecchia hace cada domingo. Llama la atención la distancia entre las pretensiones del medio y los resultados de la aplicación práctica de esas pretensiones.
Esto sumado a un esquema de: Pocos periodistas estrella muy bien pagos para que hagan de front mans, y muchos periodistas rasos cobrando dos mangos para que llenen las hojas del semanario con notas muy poco trabajadas y por lo general con nada de texto cada una. Habría que agregar que las columnas de los famosos no tienen mucho más nivel que las de los ignotos. Dos palabras: Nancy Pazos.
Es al parecer la enseñanza que sacaron del fracaso del anterior Perfil, un diario con periodistas bien o muy bien pagos, pero que tenía un esquema más europeo, con notas tirando a analíticas, menos espectaculares y con una relación con el lector más distante. Era, hay que decirlo, aburridísimo. Ahora es un diario que se declama heredero del anterior y se cree Le Monde, pero tiene los Standards ético-estilísticos de la revista Noticias
Como nos dijo un amigo británico, qué se puede esperar de un diario en el que el hombre fuerte es Edi Zunino. Periodista que no sólo escribe notas irrelevantes domingo a domingo, sino que pudo pasar sin trauma visible de censor ultrakirchnerista en TXT hasta hace un año, a opositor de la primera hora con Fontevecchia pocos meses después.
Pero no seamos injustos. Perfil posibilitó un milagro y La Argentina toda lo celebra: Jorge Lanata no empezó su columna de esta semana con, al menos, un epígrafe. Recemos para que se repita. Entre decenas de epígrafes lanatescos para recordar, la semana anterior nos había iluminado con una cita muy muy original del 18 Brumario que nunca nadie repitió como farsa; ni mucho menos como parodia; ni como, abominación, comedia.--
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