Seven Costanza

"Yo me voy. Declaren la huelga general" Lorenzo Miguel, 24 de marzo de 1976, mientras se olvidaba el saco.


¿Qué salió mal Wolfgang?

Poseidón no va, macho, no va.

Ya en Una tormenta perfecta a Petersen le sobraban cinco minutos y por ellos se perdió de conseguir su obra maestra, y la película más importante de Hollywood de Los imperdonables de Clint a esta parte. Cinco minutos, quizás diez, de extorsión sentimental (en su variante familiera), la enfermedad que destroza todo lo que Petersen filma. Igual Una tormenta perfecta tenía personajes, tiene emoción, una descripción muy fina de los working class del mar, del amor de esos tipos por lo que hacían y, sobre todo, tenía la capacidad de transmitir la pequeñez del hombre frente a la naturaleza desatada. Épica pura.
Bueno, en Poseidón el ex amici Wolfgang agarró esos fragmentos desafortunados y los convirtió en 97 minutos de lágrima tramposa. Que la parejita que se va a casar, que el padre de la chica de la parejita, que la latina morocha, buena y creyente (Mia Maestro) de polizona en el barco para poder ir a NY a visitar a su hermanito enfermo, que la madre soltera o divorciada con su hijito, que el componente de comedia bonachón que muere a la primera de cambio, que...
Gente, dejen de lloriquear que es una película de aventuras.

Lo peor, lo realmente grave señores señoras señoritas, es que EL héroe sea Josh Lucas y no Kurt Russell. Se sabe, salvo algún desagradable por ahí (a quien el Dios de los guionistas suele despachar a peor mundo bien rápido), en las películas catástrofes todos son héroes y saben morir con valor. Pero EL héroe es uno. Así de injusto es el mundo. Pero más injusto es que ese rol le corresponda (por una cuestión de edad) a otro que no sea Kurt. Igual todo bien con Josh Lucas. Es simpático, tiene cierto carisma y la barbita de dos días le queda muy bien. Pero Kurt es incomparable. Dos palabras: La cosa.
Punto, se acabó la discusión
Hollywood era un lugar más decente cuando (de pie) John Wayne, sesentón y con un cáncer morfándole el estómago y el pulmón, era el protagonista que boleteaba sin dudar a los malos y, ya que estaba, se encargaba de consolar a la dama (indefectiblemente 30 años menor que él). Las leyes de la verosimilitud no importan un carajo si tenés a un Wayne, a un Kurt, a un Clint, a un Costner. Es esa cosa fea que le hicieron a Costner en Dicen por ahí, competir con Mark Ruffalo por Jennifer Aniston y encima perder. Ruffalo es un muy buen actor, pero no puede medirse con el mito. Costner encarnó a varios de los mitos más importantes del cine yanqui, y dio la talla (JFK, Robin Hood, Elliot Ness, etc). De pocos actores se puede decir lo mismo. Por ejemplo de Clint que, como William Munny, empapado y muerto de frío, sin haber disparado un tiro en años, entró a ese bar roñoso y mató sin inmutarse a ocho, diez personas. Y ya todos sabíamos, apenas él puso un pie en ese bar lleno de enemigos armados, que los otros eran hombres muertos. No porque el guión lo dijera, sino por la fuerza del mito revivido por esa estrella.

¿A alguien le parece que Josh Lucas o Mark Ruffalo puede igualar eso?

Petersen tiene una especie de locura por los medios de transporte. Como nos comentó por línea privada Sunday Pear, "Wolfgang Petersen va a hacer una peli sobre el 60 que va por colectora. Air Force One meets Un día de furia. Va a ser con Gael"

Por suerte Poseidón termina rápido.

PD: Salvo Twister, que convirtió las catástrofes en peripecias a sortear por los aventureros que se divertían con los vientos y Una tormenta perfecta que era otra cosa, hay que decirlo: el cine catástrofe es una mierda.

--
Comuníquese; publíquese; y, archívese:
"cine y otras pavadas artisssssticassss"

0 Comments

0 Responses to “¿Qué salió mal Wolfgang?”

Publicar un comentario



© 2006 Seven Costanza | Blogger Templates by GeckoandFly.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.