¿Estigmatizar yo, señor? No, señor
Published by Seven on 7.6.06 at 03:53.
Hay personas aterrorizadas con que los gronchos un día de estos se cansen y se dediquen en masa a distanciar cabezas de otros de sus respectivos cuerpos. Por eso necesitan exorcizar sus miedos más primarios en micro columnas de opinión de Clarín. Como hoy, Lucas Guagnini
(primero la columna de Guagnini, después Seven comenta)
Valores
Lucas Guagnini
lguagnini@clarin.com
Escapar de un asalto es algo tan instintivo como peligroso. El código no escrito de los ladrones dice: víctima que huye, víctima que debe morir. Y disparan a matar aunque sepan que así no necesariamente lograrán llevarse el dinero, además de que arriesgarán su huida y convocarán a la mirada de los testigos. Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso". Son valores tan dramáticamente distintos a los de la ciudad civilizada y cosmopolita, cuyos habitantes juegan al golf o hacen ciclismo, que solo resultan tangibles cuando matan.
"Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso"", escribió Guagnini.
También puede ser que "robar una vida" funcione como una manera más pragmática de intentar que esa persona no se escape con los 26 mil pesos. Columnas como esta generan poco a poco el mito de un sector social sediento de sangre, que mata por placer y no porque, para ellos, perder las 26 lucas sea mucho más grave que para quienes podemos tenerlas encima sin que nuestro robo (plusvalía) implique llevar armas.
Estamos a un paso de Radio 10. Paso que hoy Radio 10 franqueó sin inmutarse al leer al aire, en el programa de Longobardi, esta nota como ejemplo del miedo que nos dan "los violentos".
Ahora llega el momento de la polémica en este subcomité revolucionario porque una de nuestras integrantes, Marcia Lagunez, también leyó a Guagnini y no está de acuerdo con Seven. Según ella el artículo no es un lamento de la clase media aterrorizada, sino "que habla de la distancia entre uno que puede fantasear con jugar al golf (la clase media) y quienes están tan jugados que su fantasía puede ser cargarse tipos."
Un poco de esto, un poco de aquello, respondería Abraham Simpson
--
Comuníquese; publíquese; y, archívese:
"No lea a los columnistas políticos. Seven lo hace por usted" 8 Comments
(primero la columna de Guagnini, después Seven comenta)
Valores
Lucas Guagnini
lguagnini@clarin.com
Escapar de un asalto es algo tan instintivo como peligroso. El código no escrito de los ladrones dice: víctima que huye, víctima que debe morir. Y disparan a matar aunque sepan que así no necesariamente lograrán llevarse el dinero, además de que arriesgarán su huida y convocarán a la mirada de los testigos. Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso". Son valores tan dramáticamente distintos a los de la ciudad civilizada y cosmopolita, cuyos habitantes juegan al golf o hacen ciclismo, que solo resultan tangibles cuando matan.
"Para ellos, regresar de un asalto habiendo robado una vida funciona como un triste premio consuelo a la hora de asumir su "fracaso"", escribió Guagnini.
También puede ser que "robar una vida" funcione como una manera más pragmática de intentar que esa persona no se escape con los 26 mil pesos. Columnas como esta generan poco a poco el mito de un sector social sediento de sangre, que mata por placer y no porque, para ellos, perder las 26 lucas sea mucho más grave que para quienes podemos tenerlas encima sin que nuestro robo (plusvalía) implique llevar armas.
Estamos a un paso de Radio 10. Paso que hoy Radio 10 franqueó sin inmutarse al leer al aire, en el programa de Longobardi, esta nota como ejemplo del miedo que nos dan "los violentos".
Ahora llega el momento de la polémica en este subcomité revolucionario porque una de nuestras integrantes, Marcia Lagunez, también leyó a Guagnini y no está de acuerdo con Seven. Según ella el artículo no es un lamento de la clase media aterrorizada, sino "que habla de la distancia entre uno que puede fantasear con jugar al golf (la clase media) y quienes están tan jugados que su fantasía puede ser cargarse tipos."
Un poco de esto, un poco de aquello, respondería Abraham Simpson
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Estimada Seven
Lamento que no hayas entendido en lo más mínimo el comentario. En tu perfil no aparece otra cosa que tu sexo, pero me permito atribuir tu falta de sutileza a un pecado de juventud.
Me atribuís terror a que "los gronchos un día se cansen y se dediquen en masa a distanciar cabezas de sus respectivos cuerpos". ¿De qué frase de mi texto desprendés semejante locura?
La verdad es que la columna trata sobre el problema de los valores. Los valores los tienen personas. Qué significa una vida para alguien que, no en masa, sino en forma totalmente personal y efectiva, dispara a otro porque huye. La distancia entre ricos y pobres hoy no solo se expresa en bienes, sino en valores. De un lado algunos profesan valores que toleran la pobreza extrema sin afectar su moral. Del otro algunos tienen valores que sentencian a muerte al que huye. Es un contraste fuerte que merece ser pensado, ¿no? Lo que digo, en forma crítica, es que solo lo pensamos cuando hay un muerto. Y hago ver que el sustento de esa acción es un valor y no una "sed de sangre" como de vuelta me atribuís sin fundamentos. En cambio, sí hablo del "instinto de huir".
Y lo que propongo es que, en lugar de tener miedo a las consecuencias de esa distancia, pensemos ese valor del otro, que en este caso es el de vengar su fracaso con la vida.
Por otra parte, hablás de que en realidad pudo tratarse de un acto "pragmático" para conseguir el botín: un acto pragmático para tal fin sería disparar veinte tiros al motor, las ruedas y al que maneja de frente y de atrás. Otro sería cruzar el segundo auto que tenían de apoyo y hacerlo chocar. Otro sería seguirlo e interceptarlo. Otro sería, después de disparar ver como choca e ir a agarrar el dinero. Pero disparar un solo tiro, apuntando al cuerpo y de frente es una venganza. A diferencia de lo que presumo es pura especulación tuya, yo me baso en experiencia concreta: con trece años de calle haciendo peridismo, estuve en media docena de cárceles hablando con presos, entrevisté a varios delincuentes y te aseguro que para ellos el que se rebela ante un arma es un "insolente" que merece la muerte. Propongo pensar sobre eso, en lugar de, como hacés vos, pensar que tienen nuestros valores que se basan en el pragmatismo de conseguir la ganancia con el medio más efectivo, solo que ellos fuera de la ley. Si pensás que a ellos los mueve el pragmatismo, es que no estás pensando en ellos, estás pensando en vos.
En cuanto a la plusvalía, creo que estás un poco confundida teóricamente. Si un ladrón roba la plusvalía de otro, y hace esto sistemáticamente y como trabajo, también genera una plusvalía. No hablamos acá de dos pibes marginales que salieron de caño porque ya se cansaron de caminar sin conseguir laburo o porque aborrecen a la sociedad o porque nunca tuvieron oportunidad de nada. Hablamos de cinco hombres con dos autos que "compraron" un dato y tendieron una emboscada. Profesionales del delito. Si se llevan la plata, ¿no hay plusvalor allí? No son los explotados rebelándose ante los explotadores. Tampoco es un robo revolucionario para ser repartido. Sabés cuál es el gasto que, con orgullo describe un ladrón de ese perfil: merca y putas. No lo juzgo, pero no parece ser precisamente una redistribución de la riqueza sino una trasferencia del lujo.
Finalmente te aclaro que yo, como empleado, genero plusvalor y no lo acumulo: en todo caso lejos de estar tranquilo con lo que pueda ahorrar entregando mi cuerpo a otro, no recurro a matar para cambiar la situación. Pero además, vos describís al otro generando el suyo con un arma, y deberías decir "con la vida de los demás". No es lo mismo llevar un arma que llevarse una vida. Hasta los que intentaron hacer la revolución -y no robar a la dueña de un boliche- tuvieron dilemas éticos ante el acto de matar para triunfar.
Es lindo y fácil criticar. Es bueno y difícil pensar.
Creo que la que quedó cerca de radio 10 fuiste vos: dijiste cosas sin sustento ni profundidad y mostraste mucho prejuicio. Esos son valores que en los que te mostraste coincidente con ellos, aunque vos creas que sos "políticamente correcta" y que "ellos son de derecha".
Te saluda
Lucas Guagnini
lguagnini@clarin.com
Seven querida, creo que tienes que concederle el punto a Guagnini. Yo después de eso mejor me callo la boca y voy por mis palos de golf, que por cierto, no tengo.
Cariños desde Santiago
(de Chile)
Querido Lucas:
Ni bien leí el post de Seven supe que se estaba equivocando de blanco. Ahora bien: lo que debemos conceder, creo, es que sólo a la luz del comentario que hacés después acá se entienden mejor las intenciones de tu columna.
Por ejemplo, las primeras frases a mí me causaron cierta confusión: se habla de escapar y de huir tres veces, en tres oraciones consecutivas, respondiendo la acción a dos sujetos diferentes. En la primera, creo entender después de tu comentario, te referís a la persona que es víctima de un asalto. En las otras dos, al ladrón. Cuando hablás de "robar una vida" como "premio consuelo" lo hacés sobre una serie de supuestos (que aparentemente y seguramente conocés bien por tu experiencia) del campo de la delincuencia que al lector no avezado se le escapan: a mí, por ejemplo, me resultó difícil aceptar la analogía. Sigo sin entenderlo bien; evidentemente me falta conocimiento en la materia.
La tipología que hacés de los ladrones es necesaria para comprender también. Instintivamente, a mí no me surge sentir mucha pena por alguien que manejaba un Honda y cuyo hermano es militar y que fue muerta por alguien que, por H o por B, necesitaba la indigna suma de ¿U$8 mil eran?. Llamame prejuiciosa y tendrás razón. Hay mucho para pensar, lo que decís vos y también, por decir sólo una perogrullada -pero justamente- la mirada naturalizada de los que vuelven de jugar al golf hacia las personas que revuelven basura en la puerta de sus casas.
Sobre la muerte y matar, mi postura no es tan mitificante. Valoro lo que decís del dilema ético de los que intentaron hacer la revolución, pero creo que ahí también hay un problema. Además de que el contexto es otro y el campo de acción también, ¿vos creés que a esta gente le es indiferente matar a quemarropa? Seguro que no. Por más merca encima que tengan. Capaz sus dilemas éticos no danzan sobre Kant, pero qué. Como decís vos, "ellos" también tienen su escala de valores.
En fin, supongo que decir tantas cosas en tan poco espacio debe ser complicado. Creo que toda la intención de tu texto se condensa en la última frase y que esa frase está bien. Lo que me quedo pensando es, si "sus" valores sólo se hacen tangibles "para nosotros" cuando matan, entonces por qué esa muerte no sería necesaria.
Un beso,
Marina.
PD: Y otra cosita, Lucas, que me hizo ruido de la columna, y que probablemente haya servido de anzuelo para que levanten los de Radio 10 (no lo escuché, no sé cómo fue): el uso de los pronombres: ellos, sus... implican un nosotros y un nuestros que me parece, al menos, confuso. Si querés, no estoy del lado de los que salen con un arma a robar plata, sería una hipócrita si dijera eso. Pero tampoco me siento cómoda en una segunda del plural que me incluya junto con la del Honda, ponele. beso.
ayer vi un cartel de unos anarcos que decía que era todo lo mismo y me pareció que eran unos pelotudos.
Hay un ellos y hay un nosotros, màs allá de que guanini los enuncie. Porque al menos el nosotros que nos incluye con la señora del honda (pobrecita, si bien se dedicaba a comerciar con los ricos y se ve que ganaba buen dinero con una cosa apestosa, no puedo dejar de pensar que no merecìa irse tan rápido y dejar en pelotas a un marido y a una nena de 3 meses), es que todos nosotros trabajamos (o no trabajamos, y vivimos de rentas quizàs) en cosas que nos permiten estar del lado de acá, cerca del golf.
Estamossentados en una compu que es como un honda civic, con tiempo para pensar y dedicarnos a la crìtica sin fin o al debate de ideas. Nada tiene que ver ese mundo que los que salen a matar, o al menos estàn dispuestos a hacerlo, para afanar guita.
estoy en todo de acuerdo con vos, claudio.
no niego para nada la existencia de un ellos y un nosotros, pero me parece que hay cierta condena sobre los valores de unos.
en todo caso, si hablamos de valores, y por más que yo esté del lado de los que jugan al golf (o, para ser exactos, más cerca de ellos) no creo que mis valores sean los mismos que los de esta señora que mataron.
saludos,
m.
medio punto para marina.
como dijo el/la tal TantoGusto desde chile, vamos por los palos de golf que no tengo.
no juego al golf ni quiero jugar, no tengo un honda civi ni lo quiero tener, no conozco y espero no conocer ese bar del golf, pero soy de la ciudad de buenos aires y vivo en la parte norte, cerca de un shopping y una plaza donde la gente es medianamente civilizada a mi modo (por màs que a muchos de ellos los deteste en silencio). La señora del golf, posiblemente hiciera cosas parecidas a las que hago yo
Que loco que justo leo esto ahora... a mi novio le paso eso, quisieron robarle, corrio y le tiraron a matar.