En su habitual horario de las 3 de la mañana
Published by Seven on 6.10.06 at 00:40.
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From: Rosalba Bedoya
Date: 05-Oct-2006 21:12
Subject: cultura para todos
To: Seven
Alguna vez con un amigo pensamos escribir un manual que enseñara algo así como a pasar por culto con tres citas. Lugares comunes de la "alta cultura" a los que se puede acudir sin empantanarse mucho y que permiten que los demás digan "¡qué persona leída!" 
En el terreno literario, los clásicos son siempre un lugar seguro. El Quijote, El Martín Fierro, ponen a nuestro alcance una amplísima variedad de posibilidades de memorización de citas breves, aplicables a cantidad de contextos, con la certeza de que nadie va a seguirlas de una pregunta. Ninguno quiere que los demás piensen que no leyó dos obras centrales de la literatura.
Otra posibilidad es una cita de autor en vez de una cita de obra. Se recomiendan frases como la siguiente: "¿Era Borges el que decía que la democracia es un exceso de la estadística?". Formulada de esta manera, la intervención deja caer que uno no sólo leyó las obras centrales de Borges sino también otros escritos y además leyó otras cosas a su altura que permiten la duda. Uno no se codea con las obras sino con el autor.
En fin, esta era la idea que teníamos con mi amigo y, hasta donde yo sé, no la concretamos. Sin embargo, hoy leí algo que me dejó la duda sobre si alguien no nos ganó de mano. Si hubiésemos escrito nuestro manual, estoy segura de que el efecto en los lectores habrían sido cosas como la carta de Reynaldo Bignone que reproducimos a continuación:
¿A quién se le ocurre arremeter contra molinos de viento? Lo primero que surge para contestar semejante pregunta, es pensar en algún descerebrado.
Don Miguel de Cervantes Saavedra hizo que dos personas, un flaco, alto sobre un caballo y un petiso, gordo sobre un asno, armados apenas con lanzas, no solamente lo hicieran, sino que además vencieran, ya que ellos perduran en la historia literaria mundial y de los molinos de viento nadie se acuerda y sólo muy pocos saben lo que son.
Podríamos decir que así nacen los Quijotes y las quijotadas y también se reproducen en modernas embestidas contra molinos de viento.
Sin necesidad de mirar demasiado lejos, podemos referirnos a un caso reciente. Hay algunas diferencias, ya que ellos no son ni altos ni petisos, ni flacos, ni gordos, no van a caballo ni en mula: Son JOVENES.
Además no arremeten contra molinos de viento, sino contra personas de carne y hueso que, cargados de odio, deformaron la moderna historia argentina. Y ellos, que no la vivieron, pretenden ponerla en su lugar. ¿Qué es esto sino una heroica quijotada?
¿Cuánto más cómodos y tranquilos estarían si no se hubieran embarcado en esto?
Es mucho lo que arriesgan en épocas difíciles y ellos lo saben. Sin embargo, armados de la verdad y los principios, sin lanzas como los personajes de Cervantes, pero con dedicación, trabajo, organización, la palabra oral y escrita, siguen adelante, seguros del triunfo final, ya que la verdad se puede deformar u ocultar por un tiempo, pero al cabo, aparece en toda su magnitud.
De los personajes cervantinos también surgió aquello de ladran «Sancho, es señal que cabalgamos». Estos modernos Quijotes, un 24 de mayo, vísperas del día de la Patria sintieron ladrar. Se miraron asombrados y pensaron ...estamos cabalgando. Y es cierto. ¿Quién puede negar que están cabalgando?. Y ¡como!
Qué difícil nos resulta a los que ya no somos y nos quedan pocas fuerzas decirles a estos chicos: ¡sigan adelante! Terminen lo que nosotros no supimos ni pudimos terminar.
--
Comuníquese; publíquese; y, archívese:
"cine y otras pavadas artisssssticassss"
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From: Rosalba Bedoya
Date: 05-Oct-2006 21:12
Subject: cultura para todos
To: Seven

Otra posibilidad es una cita de autor en vez de una cita de obra. Se recomiendan frases como la siguiente: "¿Era Borges el que decía que la democracia es un exceso de la estadística?". Formulada de esta manera, la intervención deja caer que uno no sólo leyó las obras centrales de Borges sino también otros escritos y además leyó otras cosas a su altura que permiten la duda. Uno no se codea con las obras sino con el autor.
En fin, esta era la idea que teníamos con mi amigo y, hasta donde yo sé, no la concretamos. Sin embargo, hoy leí algo que me dejó la duda sobre si alguien no nos ganó de mano. Si hubiésemos escrito nuestro manual, estoy segura de que el efecto en los lectores habrían sido cosas como la carta de Reynaldo Bignone que reproducimos a continuación:
¿A quién se le ocurre arremeter contra molinos de viento? Lo primero que surge para contestar semejante pregunta, es pensar en algún descerebrado.Don Miguel de Cervantes Saavedra hizo que dos personas, un flaco, alto sobre un caballo y un petiso, gordo sobre un asno, armados apenas con lanzas, no solamente lo hicieran, sino que además vencieran, ya que ellos perduran en la historia literaria mundial y de los molinos de viento nadie se acuerda y sólo muy pocos saben lo que son.
Podríamos decir que así nacen los Quijotes y las quijotadas y también se reproducen en modernas embestidas contra molinos de viento.
Sin necesidad de mirar demasiado lejos, podemos referirnos a un caso reciente. Hay algunas diferencias, ya que ellos no son ni altos ni petisos, ni flacos, ni gordos, no van a caballo ni en mula: Son JOVENES.
Además no arremeten contra molinos de viento, sino contra personas de carne y hueso que, cargados de odio, deformaron la moderna historia argentina. Y ellos, que no la vivieron, pretenden ponerla en su lugar. ¿Qué es esto sino una heroica quijotada?
¿Cuánto más cómodos y tranquilos estarían si no se hubieran embarcado en esto?
Es mucho lo que arriesgan en épocas difíciles y ellos lo saben. Sin embargo, armados de la verdad y los principios, sin lanzas como los personajes de Cervantes, pero con dedicación, trabajo, organización, la palabra oral y escrita, siguen adelante, seguros del triunfo final, ya que la verdad se puede deformar u ocultar por un tiempo, pero al cabo, aparece en toda su magnitud.
De los personajes cervantinos también surgió aquello de ladran «Sancho, es señal que cabalgamos». Estos modernos Quijotes, un 24 de mayo, vísperas del día de la Patria sintieron ladrar. Se miraron asombrados y pensaron ...estamos cabalgando. Y es cierto. ¿Quién puede negar que están cabalgando?. Y ¡como!Qué difícil nos resulta a los que ya no somos y nos quedan pocas fuerzas decirles a estos chicos: ¡sigan adelante! Terminen lo que nosotros no supimos ni pudimos terminar.
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