Seven Costanza

"Yo me voy. Declaren la huelga general" Lorenzo Miguel, 24 de marzo de 1976, mientras se olvidaba el saco.


Alto voltaje erótico-intelectual


Quizás leyó el libro de Rosalba que hizo furor en la familia Bignone, y por eso en Cover Up (Encubierto) Dolph Lundgren es un periodista con un doctorado en Yale y escribe libros de investigación, en medio del conflicto Árabe-israelí en Jerusalén. Nada que pudiera sorprender si Dolph no fuera Dolph, es decir, Ivan Drago en Rocky IV, "He's not human.... He's like a piece of iron!", el urso supuestamente soviético que mataba de un golpe y no pasa una noche sin que derramemos lágrima por el desdichado Apollo Creed. Dolph/Ivan es un armatoste de dos metros que tiene menos expresividad facial que un pedazo de mármol de Carrara. Como reveló una fuente calificada, es el Sergio Goycochea del cine yanqui. Y ya que estamos con Rocky IV, es un momento ideal para referir la Tesis 1 de Sunday Pear sobre el cine yanqui:
Que vuelva la Unión Soviética.
Con la guerra fría el cine de Hollywood era mucho mejor. Lo que les hace falta a los yanquis es otro enemigo con onda. A los musulmanes no les da el piné. Había que decirlo.

Empecemos por las sorpresas. Primero Dolph haciendo de analista político especializado en la situación en Medio oriente. Segundo Dolphie con anteojos. Tercero Cover up es mucho menos mala de lo que se podría esperar de una película con ese tronco de protagonista. Es mejor que 3/4 partes de la filmografía de Steven Seagal, por ejemplo. Pero verlo en ese papel es una bizarreada tan grande como que Dustin Hoffman haga de Superman.

Lo mejor es la escena romántica en la ducha. La mina no sé quién es, probablemente nunca lo descubra. Ellos están mojándose, desnudos, a los besucones. Pero el encuadre es de la mitad de la zapan de Dolphilín para arriba. Y como la muchacha baja a hacerle el trabajo oral, lo único que se ve es la cara y pectorales de nuestro héroe. Pectorales que pasan a ser el objeto erótico de la escena, básicamente porque los tiene mucho más protuberantes que los de la muchacha trabajadora.

Otra rareza de Cover up es que, como resulta ser medio que un pensador, Dolpcito no tira piñas en casi toda la película. Una extravagancia viniendo del hombre del golpe mortal. Todo el tiempo la acción pasa a su alrededor, pero él no sale a pelearse, preocupado por la geopolítica quizás. Salvo al final donde decide poner las cosas en su lugar y, aunque está en Israel, se sacrifica para salvar a 50.000 seguidores del impostor Jesucristo. Un filántropo el doctor Lundgren.

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